La energía nuclear contribuye a remediar el cambio climático. Aquí está la evidencia

Nota: Aunque está debidamente advertido en una de mis páginas del blog, debo hacer la aclaración aquí otra vez debido a la discusión caldeada del tema. Este artículo es de mi iniciativa, no ha sido escrito por encargo de nadie. Tampoco me ha pagado organización alguna con o sin fin de lucro, ni por individuo alguno asociado a la industria.

Nota — 13 de mayo de 2025: Este artículo ha sido sustancialmente modificado y atemperado. Además de pequeñas correcciones, los cambios más importantes están relacionados con los datos ajustados de seguridad y emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de energía de cada fuente energética disponible. Segundo, la sección en torno a la situación alemana ha sido sustancialmente modificada y atemperada a los datos actuales.

  1. Introducción
  2. Argumento 1: La energía nuclear no es neutral en cuanto a emisiones de carbono
  3. Argumento 2: La energía nuclear no puede descarbonizar la red energética
  4. Argumento 3: Alemania ha descarbonizado su red solamente con renovables
  5. Argumento 4: La producción energética con nuclear genera emisiones de CO₂
  6. Argumento 5: La energía nuclear no ha prevenido la emisión de CO₂
  7. Conclusión
  8. Referencias

Introducción

Recientemente, se ha creado un grupo activo en contra del establecimiento de las plantas nucleares en Puerto Rico y ha comenzado una campaña mediática en su contra. Se han hecho varias alegaciones, entre ellas concernientes a los lugares a establecerse, los residuos nucleares, entre otros. Todo esto es perfectamente comprensible y eventualmente se debe debatir en la opinión pública.

Aun con esto, una de las cosas que se repiten es que la energía nuclear (ni en la forma de mini o microrreactores) no puede ser remedio para el cambio climático o que no ha ayudado a reducir o resolver dicho problema. Al escribir el artículo, quiero dejar dos cosas indudables:

  1. Este artículo no es uno de nuclear versus todas las demás fuentes limpias. Al contrario, mientras más fuentes energéticas limpias y renovables tengamos a nuestra disposición, mejor.
  2. Este artículo no tiene el propósito de desacreditar a ninguna persona, institución o negocio que labore de alguna forma en energía renovable.

Ahora bien, habiendo dicho lo anterior, sí es el propósito de este escrito mirar la evidencia científica reconocida a nivel internacional en relación con la energía nuclear y el cambio climático. He aquí los argumentos en contra de lo nuclear.

Argumento 1: La energía nuclear no es neutral en cuanto a emisiones de carbono

Uno de los argumentos que más se repiten es que la energía nuclear no es neutral en cuanto a emisiones de carbono porque su proceso de extracción de recursos y construcción emite gases de invernadero.

Este argumento parte de una falacia: que las energías limpias alternativas nunca han conllevado o emiten muy poco gas de invernadero en su proceso de extracción y construcción. Quiero dejar claro que todas las formas de energía limpia, incluyendo las renovables, emiten dióxido de carbono o gases de invernadero en el proceso de extracción, construcción y decomisión.

Así que la pregunta no es si la construcción de plantas nucleares con cemento reforzado, acero inoxidable, etc. emite gases de invernadero. Sí lo hace. La cuestión es la siguiente: ¿cuáles energías limpias emiten menos gases de invernadero por unidad energética? Es decir, si creamos una planta nuclear y una granja de placas solares, cuántos gases de invernadero emitirían ambas para producir la misma cantidad de energía (teniendo en cuenta su proceso de producción, transporte, instalación, decomisión, etc.)

La respuesta no es difícil de conseguir en el mundo cibernético. Una referencia estupenda que recoge los datos científicos acumulados al respecto se encuentra en el portal de Our World in Data. La otra fuente es el resumen de tecnología que se publicó sobre este tema por parte de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE por sus siglas en inglés). Dicho informe se puso al día en enero de este año (2022). Aquí está la evidencia de Our World in Data:

Imagen de la seguridad y emisiones de gases de invernadero por unidad energética.
Imagen cortesía de Our World In Data. Creada por Hannah Ritchie y Max Roser. Licencia: CC-BY 4.0 Internacional. A mano derecha, tienen la emisión de gases de invernadero medidos en toneladas por GWh. Coloqué la flecha en el lugar correspondiente a la fuente energética nuclear. Denle clic a la imagen para verla agrandada.

En la imagen se puede ver bien que de todas las fuentes energéticas, la energía nuclear es la que menos emite gases de invernadero, que emite 6 toneladas por GWh. Las energías eólica y solar emiten 11 y 53 toneladas por GWh, respectivamente. Asimismo, es la más segura después de la energía solar, desplazando a la eólica como la segunda más segura.

Ahora veamos lo que nos dice el informe de UNECE (2022):

Emisiones de gases de invernadero por fuente energética
Emisiones de gases de invernadero por fuente energética (UNECE, Life Cycle 7). La flecha indica los datos sobre energía nuclear. Imagen reproducida por concepto de reproducción legítima (fair use). Dele clic a la imagen para verla agrandada.

Vemos que la energía nuclear es la que menos emite dióxido de carbono cuando se mide en g CO₂ por kWh (entre 5.1 y 6.4 g por kWh). La que le sigue bien cerca es la hidroeléctrica que produce 360 MW.

No hay dudas en cuanto a los datos científicos: la energía nuclear es la que menos emite gases de invernadero por unidad energética.

Argumento 2: La energía nuclear no puede descarbonizar la red energética

El segundo argumento que se suele presentar es que la energía nuclear no puede descarbonizar la red energética.

La experiencia de Francia contradice esa convicción. Al contrario, en un periodo muy corto de tiempo, ese país descarbonizó más de 2/3 de su red con energía nuclear en un periodo aproximado de quince a veinte años. Junto a las hidroeléctricas, para todos los efectos, Francia es de los países que más produce energía limpia de toda Europa.

La generación de energía por fuente en Francia
La generación de energía en Francia por fuente. Imagen cortesía del IEA Energy Statistics. Se puede ver que la energía nuclear es la mayor contribuyente de la descarbonización de la red, seguida por las fuentes hidroeléctricas. Las demás, incluyendo las renovables, no han podido contribuir significativamente a ello.

Argumento 3: Alemania ha descarbonizado su red solamente con renovables

El tercer argumento que se esgrime es que Alemania produce energéticamente de manera mucho más limpia gracias a energía renovable y está decomisando su energía nuclear.

Desde el año 2002, Alemania se propuso gradualmente conducirse a una política energética conocida como la Energiewende (el giro energético) de combustibles fósiles a energías renovables. Después de veintiún años, Alemania ha progresado en descarbonizar parcialmente su red, pero a un ritmo mucho más lento que Francia. De hecho, la cantidad de dinero que ha gastado en ello ha sido enorme. Por ejemplo, desde los inicios de la Energiewende hasta el 2011, el país había gastado cerca de US$ 130 mil millones en paneles solares solamente; esto lo hemos reportado desde la primera ocasión que hablamos del tema (Frondel et al. 2014). Sin embargo, para el 2016, la producción solar solamente constituyó el 5.9 % de su energía. Como pueden ver en la gráfica de arriba, hoy esa cifra es del 8.8 %. Para el 2016, Alemania ya había invertido cerca de 500 mil millones de euros (cerca de US$ 555,000,000,000 para ese año) en fuentes renovables.

Sin embargo, para ilustrar el problema del curso de acción que tomó Alemania, consideremos el costo promedio actual de una planta nuclear convencional. Este es de aproximadamente US$ 15 mil millones. A esto añadimos US$ 10 mil millones por costos de atraso e inconvenientes, como ocurre hoy día, sumando un total de US$ 25 mil millones. Con el dinero gastado en fuentes renovables, se podrían haber construido al menos 22 plantas nucleares. Si se hubieran mantenido las viables (17 para el 2011), habrían sumado un total de 39 plantas, lo que tal vez habría descarbonizado sustancialmente la mayoría de la red a estas alturas, en un escenario más parecido al de Francia.

La siguiente gráfica representa la distribución de fuentes energéticas en Alemania para el año 2021.

Fuentes de la producción energética bruta de Alemania (TWh) para el año 2021. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.

El resultado neto, comoquiera que se puede ver, es que Alemania hubiera emitido sustancialmente menos gases invernadero que en la actualidad si no fuera porque decomisaron sus plantas nucleares (solo quedaban tres funcionando para el 2021). Aun así, los detractores hablan del aumento sustancial de las renovables. Sin embargo, omiten un detalle minúsculo: dichas decomisiones actuales de las plantas nucleares han conducido al país a una mayor quema de lignito, el combustible más contaminante y emisor de CO₂ existente. Es más, han tenido que desplazar a varios poblados debido a la minería de lignito para poder continuar produciendo energía.

Futuro documental en torno al tema del perjuicio que ocurrió en Alemania debido a la implosión de plantas nucleares.

El problema actual es que, para llegar a su meta de reducción de emisiones de gases de invernadero, Alemania necesitaba del gas natural importado de Rusia. Debido a la situación de la guerra de Ucrania, sin el gas de Rusia, Alemania se vio en una posición precaria al decomisar sus plantas nucleares, y ha tenido que sudar para buscar sustitutos. Mientras tanto, para el 2021 se puede ver un aumento de emisiones de CO₂ por la quema de carbón duro y lignito.

Estadísticas del consumo de energía del 2020 y 2021 en Alemania
Estadísticas del consumo de energía del 2020 y 2021 en Alemania. Imagen cortesía de Distatis. Véase los datos de carbón y de gas natural. Nótese que la producción de casi todas las renovables se redujeron. Recordemos que el 2021 es el año de la recuperación de la pandemia del COVID-19 y que necesitaba mayor producción energética.

Y cuando vemos los datos actuales (los más recientes son del 2024), en su distribución energética, Alemania ha aumentado considerablemente (especialmente por la expansión de energía solar) sus fuentes primarias de renovables a más de la mitad.

Fuentes de la producción energética bruta de Alemania (TWh) para el año 2021. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.
Fuentes de la producción energética bruta de Alemania (TWh) para el año 2024. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.

No obstante, cuando miramos el consumo de energía primaria, vemos que ha dependido proporcionalmente mucho más de combustibles fósiles y solamente el 20% de ello proviene de renovables.

Fuentes de la producción energética bruta de Alemania (TWh) para el año 2024. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.
Fuentes del consumo energético primario de Alemania (PJ) para el año 2024. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.

Asimismo, tampoco perdamos de vista que, en números absolutos, el total de producción primaria energética, el consumo primario de energía alemana y su capacidad de exportación energética a otros países han caído notablemente.

Distribución de las fuentes de producción energética primaria de 1990 a 2024. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.
Distribución de las fuentes de producción energética primaria de 1990 a 2024. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.
Distribución de las fuentes de energía para el consumo energético primario de 1990 a 2024. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.
Distribución de las fuentes de energía para el consumo energético primario de 1990 a 2024. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.
Balance de importación y exportación energética alemana de 1990 a 2024. Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.
Imagen cortesía de Clean Energy Wire. Licencia: CC-BY-SA 4.0 Internacional.

Precisamente, esta situación energética ha sido uno de los notables factores por los que Alemania se enfrenta a una situación difícil de desindustrialización.

Aun cuando se repite constantemente y sin mirar la evidencia completa que la Energiewende es “el futuro”, vemos que los datos en sí no son nada alentadores. Al contrario, muestran la necesidad de la energía nuclear como base energética, incluso para respaldar a las renovables. Debido a esta fatal política energética, ha habido raciones eléctricas en Alemania y, a la vez, ha tenido que nutrir su red de otros países que le proveen energía proveniente de combustibles fósiles o de nuclear.

Este ciertamente no es un ejemplo de soberanía energética.

Argumento 4: La producción energética con nuclear genera emisiones de CO₂

Planta nuclear en Dukovany, en la República Checa.
Planta nuclear en Dukovany, en la República Checa. Imagen en dominio público.

El cuarto argumento que escucho decir a mucha gente es que la energía nuclear emite tanto o más dióxido de carbono que los combustibles fósiles durante su producción energética.

Con base en lo que hemos visto arriba, no es plausible que la producción energética con nuclear produzca gases de invernadero. Sin embargo, a partir de Los Simpsons y de las imágenes de plantas convencionales, mucha gente piensa que lo que se ve son chimeneas emitiendo contaminantes a la atmósfera. Aun así, lo que ustedes ven en la fotografía de arriba, o lo que se ve en plantas convencionales, no son chimeneas, y lo que sale de ahí no es contaminante.

Esas “chimeneas” son en realidad torres de refrigeración y el gas que sale de ahí es agua. Su función es cónsona con los ideales del ecologismo: enfriar el agua que sale de la planta para que no se afecten los ecosistemas a su alrededor (García, La energía nuclear cap. 6). Por supuesto, el agua es un gas de invernadero, pero el asunto es que no añade agua a la atmósfera o los sistemas terrestres, sino que se mantiene igual: se condensa, llueve, se evapora, etc.

Argumento 5: La energía nuclear no ha prevenido la emisión de CO₂

El quinto argumento es que la energía nuclear no ha prevenido la emisión de gases de invernadero.

En 2013, dos científicos de la NASA llevaron a cabo un estudio que dejó muy claro que desde los comienzos de la energía nuclear hasta 2010, se previnieron las emisiones de toneladas de gases de invernadero y emisiones de contaminantes a la atmósfera (Karetcha y Hansen, “Prevented Mortality”).

El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009)
El promedio de vidas salvadas por las energía nuclear (1971-2009). Fuente: Karetcha y Hansen, “Prevented Mortality”.

Este punto se vio corroborado en el resumen tecnológico publicado en el 2021 por la UNECE en relación con la energía nuclear.

Imagen de UNECE: Emisiones de dióxido de carbono
Aquí se ilustra cuánto dióxido de carbono se emitió en Europa y las fuentes alternativas que lo previnieron. Como se puede ver, las nucleares y las hidroeléctricas fueron las que mejor evitaron las emisiones de gases de invernadero (UNECE, Technology Brief 4). Denle clic a la imagen para verla agrandada.

Se puede ver que en Europa han sido la energía nuclear y la hidroeléctrica las dos fuentes que han prevenido la mayor emisión de gases de invernadero. Las demás fuentes renovables se quedan cortas.

Conclusión

Hay bastante que discutir en el debate público en Puerto Rico en torno a las fuentes energéticas. Sin embargo, no hay base alguna para alegar que la energía nuclear no ayuda sustancialmente a reducir las emisiones del efecto invernadero o que no sea un instrumento crucial para combatir el calentamiento global y el cambio climático que conlleva. Quien diga lo contrario está incurriendo en pseudociencia, sea deliberada o por desinformación. La evidencia es contundente de que es un recurso necesario para el futuro de la humanidad.

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Muchas gracias.

Referencias

Clemmer, S., J. Richardson, S. Sattler y D. Lochbaum. The Nuclear Power Dilemma. Declining Profits, Plant Closures, and the Threat of Rising Carbon Emissions. Union of Concerned Scientists, noviembre de 2018. http://www.ucsusa.org/nucleardilemma.

Frondel, M., C. M. Schmidt y C. Vance. “Revisiting Germany’s Solar Cell Promotion: An Unfolding Disaster”. Economic Analysis and Policy vol. 44, núm. 1, 2014, pp. 3-13. http://dx.doi.org/10.4419/86788407.

García, Alfredo. La energía nuclear salvará al mundo. Derribando mitos sobre la energía nuclear. Edición de Kindle, Planeta, 2020.

Kharecha, P. A., y J. E. Hansen. “Prevented Mortality and Greenhouse Gas Emissions from Historical and Projected Nuclear Power.” Environmental Science and Technology, vol. 47, 2013, pp. 4889-4895. https://doi.org/10.1021/es3051197.

Ritchie, Hannah. “What Are the Safest and Cleanest Sources of Energy?” Our World in Data. 10 de febrero de 2020. https://ourworldindata.org/safest-sources-of-energy.

United Nations Economic Commission for Europe (UNECE). Life Cycle Assessment of Electricity Generation Options. Geneva: United Nations, 2022. https://unece.org/sed/documents/2021/10/reports/life-cycle-assessment-electricity-generation-options.

UNECE. Technology Brief: Nuclear Power. Geneva: United Nations, 2021.  https://unece.org/sites/default/files/2021-08/Nuclear%20power%20brief_EN_0.pdf


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