
Nota importante (2 de julio de 2024): Tras una crítica válida que recibí, quise revisar este artículo con tres fines: 1. Para matizar algunas afirmaciones que hice en torno a la vinculación del huracán Beryl con el cambio climático; en realidad, tal vínculo del desarrollo del huracán no puede establecerse con plena seguridad; 2. Matizar la información de manera que no despierte alarmismo injustificado; y 3. Para añadir más información en las referencias en torno al tema central de este breve artículo. Gracias a aquellos que lo leyeron y lo diseminaron.
Una de las cosas que ha llamado la atención desde que se formó el huracán Beryl fue la sensación de que fue prematura en la temporada de huracanes y que se estructuró rápidamente en pocos días. Esto ha traído a colación el tema del calentamiento global y el cambio climático que eso conlleva.
Aunque muchos estén en negación todavía, hay que enfatizar otra vez que el cambio climático es antropogénico, es decir, creado por el ser humano. Contrario a lo que escucho decir de varias personas a estas alturas, con gríngolas ideológicas que le echan la culpa de esta postura a Al Gore, el consenso científico a nivel mundial es que el cambio climático es antropogénico. De hecho, ustedes pueden constatar un crecimiento en el consenso a lo largo de los años, de un 97 % en el 2013 a un 99 % en el 2021 (Cook et al., 2013; Lynas, Houlton & Perry, 2021). Repito, esto es a nivel mundial, como bien constata la IPCC en su Sexto Informe de Evaluación (IPCC 2021).
La pregunta que debemos atender es: ¿qué efecto tiene esto sobre las tormentas y huracanes?
Cuando converso sobre este tema con otras personas o escucho ciertas conversaciones al respecto, la imagen que tiene el público es de un futuro con crecimiento en el número de huracanes y de su intensidad. Lo segundo es correcto, lo primero es falso.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) publicó una literatura donde resume bien lo que se espera en los próximos años. Así dice la primera página:
Las proyecciones incluyen un aumento del riesgo de inundaciones costeras durante tormentas debido al crecimiento del nivel del mar, probable incremento en la tasa de lluvias huracanadas e intensidades del viento, y un posible aumento del número de huracanes de categoría 4-5, junto con un número decreciente de tormentas tropicales y huracanes (todas las categorías combinadas). [Mi traducción]
Es decir, habrá un aumento de huracanes de categoría 4 y 5 por el incremento de intensidad de los sistemas que se formen, pero no aumentará la cantidad de tormentas o huracanes en términos absolutos, sino que habrá un decrecimiento.
El número de tormentas o huracanes no debe alarmarnos, pero no creo que estemos preparados para la frecuencia con la que recibiremos huracanes de categoría 4 o 5. Es más, algunos científicos plantean, que debemos contemplar la posibilidad de añadir una categoría superior, la categoría 6, hoy día hipotética. Los huracanes de categoría 5 —como María, que nos azotó a los puertorriqueños— son de vientos sostenidos de 157 mph o más. Los huracanes de categoría 6 (hoy día, casos infrecuentes) son de 192 mph o más, un escenario devastador para cualquier país. El huracán Patricia, que azotó a México en el 2015, era este tipo de sistema, y tenía vientos sostenidos de 215 mph. La predicción de Michael Mann, climatólogo experto en estos temas, es que vamos a ver cada vez más de estos tipos de meteoros en los próximos años (Mann, 2024).
Ahora bien, a fin de calmar los ánimos, esto no significa de manera absoluta que para finales del siglo todos o la mayoría de los huracanes serían categoría 4, 5 o 6. Dichos procesos se dan de manera gradual, que tomarán un largo tiempo y habla más bien en términos estadísticos.
Lo que sí puedo decirles a raíz de estas noticias sombrías: durante la época de huracanes, estén preparados siempre para estos futuros fenómenos realmente desastrosos que nunca habíamos visto. Beryl, hoy de categoría 4 por razón de la alta temperatura promedio del mar Caribe, podría ser una instancia de ello, aunque vincular ese fenómeno al cambio climático sea difícil. Lo otro es que debemos luchar por continuar desarrollando e innovando en tecnologías de extracción de carbono y de producción energética de todo tipo que sea limpia: geotérmica, nuclear, hidroeléctrica, solar, viento, entre otras.
Referencias
Cook, J., Nuccitelli, D., Green, S. A., Richardson, M., Winkler, B., Painting, R., Way, R., Jacobs, R., & Skuce, A. (2013). Quantifying the consensus on anthropogenic global warming in the scientific literature. Environmental Research Letters, 8, 2. https://doi.org/10.1088/1748-9326/8/2/024024.
Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). (2021). Climate Change 2021. The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Intergovernmental Panel on Climate Change. https://doi.org/10.1017/9781009157896
Knutson, T., McBride, J., Chan, J. et al. (2010). Tropical cyclones and climate change. Nature Geoscience 3, 157–163. https://doi.org/10.1038/ngeo779
Knutson, T. R., Sirutis, J. J., Garner, S. T., Vecchi, G. A., & Held, I. M. (2008, 18 de mayo). Nature Geoscience, 1, 359–364. https://doi.org/10.1038/ngeo202
Lynas, M., Houlton, B. Z., & Perry, S. (2021, 19 de octubre). Greater than 99 % consensus on human caused climate change in the peer-reviewed scientific literature. Environmental Research Letters, 16, 11, 114005. http://dx.doi.org/10.1088/1748-9326/ac2966.
Mann, M. (2024, 7 de febrero). Cat 6 hurricanes have arrived. Proceedings of the National Academy of Science, 121(7), e2322597121. https://doi.org/10.1073/pnas.2322597121
National Oceanic And Atmospheric Administration. (2008, 25 de enero). Warmer ocean could reduce number of Atlantic hurricane landfalls. ScienceDaily. https://www.sciencedaily.com/releases/2008/01/080124115808.htm
Vecchi, G. A. & Soden, B. J. (2007, 18 de abril). Increased tropical Atlantic wind shear in model projections of global warming. Geophysical Research Letters, 34(8), L08702. https://doi.org/10.1029/2006GL028905
Webster, P. J., Holland, G. J., Curry, J. A., & Chang, H.-R. (2005). Changes in tropical cyclone number, duration, and intensity in a warming environment. Science, 309(5742),1844-1846. https://doi.org/10.1126/science.1116448
Wehner, M. F. & Kossin, J. P. (2024, 5 de febrero). The growing inadequacy of an open-ended Saffir-Simpson hurricane wind scale in a warming world. Proceedings of the National Academy of Science, 121(7), e2308901121. https://doi.org/10.1073/pnas.2308901121
