
El querido amigo Eduardo Cecilia Ocaña, conocido en las redes como Dragonart666, hizo un efecto especial de participación en el Tercer Encuentro Latinoamericano de Librepensamiento que se llevó a cabo en la Ciudad de México este año (2024). En esa simulación, le llevó el mensaje más importante al público librepensador: denle la importancia que merece la historia. Y entiendo este punto muy bien.
Los humanistas, ateos y librepensadores suelen ser excelentes a la hora de defender las ciencias de alegatos pseudocientíficos, pero caen demasiado pronto en bulos pseudohistóricos. El área que Eduardo conoce es el caso de las ciencias bíblicas y los errores comunes que se suelen caer a la hora de evaluar históricamente su contenido. De eso, puedo hablar bastante, no solo como víctima de ataques de otros humanistas y librepensadores con tan solo comunicar en una charla públicamente que Jesús probablemente existió, y que este era el consenso abrumador de la academia. En el foro del portal de Ateístas de Puerto Rico, cuando refuté alegatos hechos por Joseph Atwill de que el cristianismo era una creación de la estirpe flaviana del Imperio Romano en las postrimerías del siglo I, cierto comentarista presenta un argumento que entiende que le da licencia para afirmar cualquier cosa de ese periodo histórico. Le cito:
La historia no es una ciencia exacta, ni por asomo. Es un intento de entender lo que ha ocurrido en el pasado… y cuanto más distante, más difuso e incierto.
Esta no fue la única instancia. He conversado con científicos, humanistas, ateos y otros que, para mi frustración (y las de cualquier historiador especialista en la época), repiten este argumento para darse licencia de creer lo que les venga en gana que vaya de acuerdo con su “narrativa” que confirme sus prejuicios anticristianos o antirreligiosos. No exagero cuando digo que, cuando ellos mismos se autorizan para decir disparates históricos, ellos caen en el equivalente en la historia a lo que es el creacionismo o el terraplanismo en relación con las ciencias. En su charla, Eduardo solo se limita a la dimensión de las ciencias bíblicas, pero también puedo identificar instancias desafortunadas mucho más allá de ese campo:
- La Tesis del Conflicto: Esta es la convicción de que las ciencias y la religión siempre han estado en una batalla mutua desde el mismo comienzo, y que la religión siempre ha impedido el desarrollo científico. Le sorprendería a mucha gente en general (no solo a los ateos y humanistas) que esta visión de la historia ha sido casi completamente abandonada por los historiadores en general, no importa si en la antigüedad, el medioevo o la modernidad. En términos generales, es demostrablemente falsa esta tesis.
- La quema de la Biblioteca de Alejandría: Tristemente, he escuchado hasta académicos que deberían saber mejor repetir que la Biblioteca de Alejandría (o el Museon) fue quemada o destruida por los cristianos. Al contrario, el Imperio Romano (y aun un poco antes de que comenzara) fue la amenaza de la Biblioteca, y toda referencia a ella desapareció antes de que el cristianismo se volviera la religión oficial del Imperio. Aquí lo explico.
- La Edad Media era la “Edad Oscura”: Uno de los grandes prejuicios comunes entre círculos ateos es la caracterización de que la Edad Media era la “Era Oscura”. Esta caracterización ha sido completamente rechazada por los historiadores del medioevo. Las razones que se esgrimen tienen que ver con el supuesto rol del cristianismo en la llamada “Caída del Imperio Romano”, cuya evidencia para ello es cada vez más fina (y yo diría que ninguna). Esta postura es indebidamente alentada por la Tesis del Conflicto, la historiografía de Edward Gibbon (ver mi discusión más adelante), entre otras cosas. A veces se usa la Edad Media como ejemplo de cómo “la religión” (así, en términos generales) atrasó los avances que iban viento en popa en la antigüedad … frecuentemente olvidándose de que toda la antigüedad estuvo estructurada por la religión: la economía, la política, las etnias, las familias y … sí, la investigación “científica” (más bien, filosófica en esta época). El término “Era Oscura” es puramente propagandístico anticristiano y antirreligioso, y no tiene validez histórica alguna.
- El supuesto terraplanismo medieval: Hay científicos y ateos que continúan repitiendo que en la Edad Media se sostenía que la Tierra era plana. La opinión académica en este asunto es unánime: después del ocaso de la posición antioquena literalista del cristianismo de la Antigüedad Tardía, durante el medioevo, todos los pensadores cristianos de esta época sostenían que la Tierra era redonda, incluso hasta las más grandes mentes del cristianismo occidental, como Agustín de Hipona y Tomás de Aquino. Aquí lo explico.
- Giordanno Bruno fue ejecutado por la Inquisición por decir que las estrellas eran otros soles, que tenían planetas, y que fue “mártir de las ciencias”: Bruno ni era científico, ni alcanzó sus conclusiones vía las ciencias. Era un hermetista, alquimista y astrólogo, que creó problemas, no por su propuesta cósmica, sino porque era notorio por adoptar posiciones heréticas: negación de la Trinidad, la divinidad de Jesús, la maternidad divina de María, la transustanciación, etc. La mención de su cosmología no la hizo gratuitamente la inquisición, sino más bien en aras de la teología que sostenía. La Inquisición no ejecutaba científicos, sino “herejes”, es decir, por decir o sostener perspectivas que eran del campo de la teología católica y no de la filosofía natural. La postura cosmológica de Bruno era teológica, no científica. Aquí explico los detalles. Aclaro que nada de esto justifica su ejecución por parte de la Inquisición, pero eso no le hace “mártir de las ciencias”.
- La Iglesia prohibió la disección de cadáveres para estudiarlos por ser los cadáveres inmundos ante Dios: Este es uno de esos bulos creados en el siglo XIX sin soporte alguno documental y contrario a toda la evidencia disponible (¡¿recuerdan que se solían diseccionar cadáveres de santos para tenerlos como reliquias en algunas iglesias?!) La autora feminista Katharine Park se ha vuelto particularmente vocal en cuanto a ello. ¿Qué sucedió? Que ella estaba haciendo investigación en torno a la concepción medieval del cuerpo de las mujeres partiendo de la premisa de que la Iglesia prohibía la disección de cadáveres para fines científicos. ¡Imagínense la sorpresa cuando encontró estudios completos de cuerpos de mujeres que habían sido diseccionadas para estudiarlas! Es más, la disección de cadáveres de las mujeres en particular sentaron las bases para los estudios posteriores universitarios de la anatomía humana.

- Copérnico publicó su obra en el ocaso de su vida por miedo a la Iglesia: Esta creencia bastante difundida es falsa. Es más, por más de una década, Copérnico escribió al respecto y circuló su propuesta entre académicos, incluyendo miembros del alto clero. Durante la presentación ante el papa Clemente VII, el teólogo Johann Albrecht Widmanstadt reportó la “hipótesis” copernicana y, el llamado “vicario de Cristo” expresó sumo interés en sentido positivo. Tiempo después, en una carta fechada el 1 de noviembre de 1536, el cardenal Nikolaus von Schönberg le pidió a Copérnico que publicara un libro al respecto. Cuando el astrónomo terminó su obra magna, se la dedicó al papa Pablo III, el sucesor de Clemente VII.
- El caso de Galileo: De aquí hay muchos bulos. Uno de los más frecuentes es que Galileo fue “perseguido”, arrestado, torturado físicamente y terminó en la cárcel. En términos de hechos, sí fue arrestado, pero no fue torturado ni puso un pie en la cárcel. A lo sumo, se puso en arresto domiciliario donde vivía bastante bien. También se suele decir que la Iglesia le prohibió que publicara sobre ciencias. En realidad, solamente se le restringía su promoción del heliocentrismo copernicano. Sin embargo, bajo su arresto domiciliario, escribió su obra más importante que revolucionó la cinemática en la física y estableció la teoría de la relatividad galileana (Discurso y demostración matemática, en torno a dos nuevas ciencias). Por cierto, este libro lo pudo publicar sin ningún problema. Finalmente, la gente malentiende las razones de su acusación. Recuerdo que la Inquisición no se ocupaba de asuntos relacionados con la filosofía natural (“ciencias” de esa época), sino más bien de la doctrina eclesiástica. Si Galileo se hubiera atenido a la mera propuesta y observaciones científicas, no hubiera tenido problemas con la Inquisición. Sin embargo, la Inquisición entró a colación cuando Galileo ofreció interpretaciones de las Escrituras, algo que violentaba ciertos decretos del Concilio de Trento que les prohibían a no especialistas en las Escrituras interpretarlas sin la debida licencia. Galileo no estaba formado para dar una opinión teológica con base en la Biblia que fuera consistente con el heliocentrismo que favorecía y que, en aquel momento, no pasaba de ser una “hipótesis”, es decir, una opinión no sustentada fuertemente con la evidencia científica disponible (¡y tenían razón dentro del contexto de la época!) Ahora bien, eso tampoco justifica que la Inquisición lo condenara o le amenazara de tortura. Habiendo dicho lo anterior, es menester señalar que tal amenaza probablemente no se hubiera llevado a cabo: Galileo era anciano cuando se hizo y la Inquisición tenía regulaciones para no torturar a personas de edad avanzada. Según algunos historiadores, esto se hizo con el fin burocrático del lograr el retiro del favorecimiento de la entonces “hipótesis” heliocéntrica por parte del astrónomo, y no pasaba de ser una formalidad.
Y estos que acabo de mencionar son solo un puñado de muchísimos otros bulos que sostienen sectores ateos y librepensadores.
Esto se debe a que gran parte de ello proviene de propaganda protestante diseminada contra el catolicismo. Otras más, tienen como fuente a Edward Gibbon. En su tiempo, él fue un historiador importante … pero su tiempo era el siglo XVIII. Les quiero recordar a mis amigos ateos que vivimos en el siglo XXI. Es decir, Gibbon escribió desde hace casi doscientos cincuenta a trescientos años. La inmensa mayoría de su historiografía es actualmente obsoleta. Pero, porque su exposición resuena con los ideales librepensadores, a los ateos y humanistas se les olvida por completo consultar con historiadores actuales y se quedan con Gibbon. ¿No es hora ya de pasar esa página?
Aun con todo, también quiero expresar una discrepancia muy importante con el querido amigo. Esto fue lo que le dije en TikTok y que planifico dejar en su vídeo en YouTube:
Hay algo con lo que quiero discrepar, y es que las llamadas “pseudohistorias inocuas” sean realmente inocuas. Lo que han hecho en ocasiones es fomentar el desprestigio [quise decir “difamación”] y ataques a historiadores.
Es un problema importante porque esas cosas sí ocurren. En círculos ateos, Richard Carrier ha sido uno de los principales responsables de campañas contra otros eruditos. Y a él se le han sumado otros.
Esto también promueve el que se [les] retiren fondos a las humanidades y áreas asociadas a las ciencias sociales, como la historia.
Dejando clara la objeción que él entiende muy bien, me sumo a las críticas de Dragonart666, cuyo canal he recomendado varias veces en este blog. Aquí les doy acceso a sus redes principales:
- Su canal de YouTube: Dragonart666
- Su canal de TikTok: dragonart666
Pueden ver el vídeo entero de su presentación aquí:
No olviden pasar por su canal, suscribirse, dejar sus “Likes”.
Bibliografía
Agustín de Hipona. “Del Génesis a la letra.” En Obras de San Agustín – Tomo XV: Tratados escriturarios. Editado por Balbino Martín, 569-1271. Biblioteca de Autores Cristianos, 1962.
Cormack, Lesley B. “Myth 3. That Medieval Christians Taught that the Earth Was Flat.” En Galileo Goes to Jail and Other Myths About Science and Religion. Editado por Ronald L. Numbers, cap. 3. Harvard University Press, 2009.
Falk, Seb. The Light Ages. The Surprising Story of Medieval Science. W. W. Norton, 2020.
Freely, John. Before Galileo. The Birth of Modern Science in Medieval Europe. Overlook Duckworth, 2013.
Gatti, Hilary. Giordano Bruno and Renaissance Science. Cornell University Press, 2002.
Gersh, Stephen. “The Medieval Legacy from Ancient Platonism.” En The Platonic Tradition in the Middle Ages. A Doxographic Approach. Editado por Stephen Gersh and Maarten J. F. M. Hoenen, 3-30. Walter De Gruyter, 2002.
Grant, Edward. La ciencia física en la Edad Media. Fondo de Cultura Económica, 2016.
Hannam, James. The Genesis of Science. How the Christian Middle Ages Launched the Scientific Revolution. Regnery, 2011.
—. The Globe: How the Earth Became Round. Reaktion Books, 2023.
—. God’s Philosophers. How the Medieval World Laid the Foundations of Modern Science. Icon Books, 2009.
Hardin, Jeff, Ronald L. Numbers y Ronald A. Binzley. The Warfare Between Science & Religion. The Idea that Wouldn’t Die. Johns Hopkins University Press, 2018.
Harris, Stephen J. y Bryon L. Grigsby, editores. Misconceptions About the Middle Ages. Routledge, 2008.
Jones, Terry. Terry Jones’ Medieval Lives. BBC Books, 2007.
Koyré, Alexandre. Del mundo cerrado al universo infinito. Siglo XXI Editores, 1979.
Losee, John. Introducción histórica a la filosofía de la ciencia. Trads. A. Montesinos y Alberto Elena. Alianza Editorial, 1981.
Numbers, Ronald L., editor. Galileo Goes to Jail and Other Myths about Science and Religion. Harvard University Press, 2009.
Numbers, Ronald L. y Jeff Hardin. “The New Atheists.” En The Warfare Between Science & Religion. The Idea that Wouldn’t Die. Editado por Jeff Hardin, Ronald L. Numbers y Ronald A. Binzley, cap. 12. Johns Hopkins University Press, 2018.
Phillips, J. R. S. The Medieval Expansion of Europe. Oxford University Press, 1988.
Picó, Fernando. Historia general del Occidente Europeo. Siglos V al XV. Ediciones Huracán, 1997.
Russell, Jeffrey Burton. Inventing the Flat Earth: Columbus and Modern Historians. Praeger, 1991.
Tomás de Aquino. Suma de teología. 4ta. ed. 5 vols. Biblioteca de Autores Cristianos, 2001.
Wickham, Chris. Medieval Europe. Yale University Press, 2016.
